Dos cosas distintas, un solo nombre
Cuando alguien dice suplementario puede estar hablando de dos productos que funcionan de manera opuesta. De confundirlos salen casi todos los problemas de esta categoría.
- Medicare Supplement, o Medigap. Una póliza privada que solo existe junto al Medicare Original y que paga los copagos, coaseguros y deducibles que Medicare deja sin cubrir. Le paga directamente a los médicos y hospitales.
- Seguro de indemnización. Una póliza independiente, del tipo accidente, hospitalización o enfermedad crítica, que te entrega una cantidad fija en efectivo a ti cuando ocurre lo que cubre. No tiene nada que ver con tu seguro médico.
La diferencia en una frase
Medigap baja la factura del hospital. La indemnización no baja nada: te pone dinero en la mano para lo que necesites. Uno arregla la factura médica y el otro arregla el resto de tu vida mientras te recuperas.
Medigap: estandarizado por letras, con una puerta que se cierra
Los planes Medigap están estandarizados por ley y se identifican con una letra. Eso tiene una ventaja enorme: el mismo plan da exactamente los mismos beneficios lo venda quien lo venda.
Lo único que cambia entre aseguradoras es el precio y el trato. Es de las pocas comparaciones limpias que existen en seguros, porque comparas el mismo producto.
- Necesitas Medicare Original. Hay que estar en las Partes A y B. Con un plan Advantage no se puede tener.
- No trae medicinas. La Parte D se contrata aparte.
- Tienes una ventana protegida. Durante los seis meses que empiezan cuando tienes 65 y tu Parte B está activa, ninguna aseguradora puede rechazarte ni cobrarte más por tu salud.
Por qué el tiempo importa aquí
Fuera de esa ventana, en la mayoría de los casos la aseguradora puede mirar tu historial médico y decidir si te acepta y a qué precio. Es de los pocos momentos en seguros donde esperar tiene un costo concreto.
Los de indemnización te pagan a ti, no al hospital
Funcionan con otra lógica. No negocian con nadie ni cubren porcentajes: pagan una cantidad pactada de antemano cuando pasa algo concreto, y ese dinero llega a tus manos para que lo uses como quieras.
- Accidente. Paga según el tipo de lesión o la atención recibida tras un accidente cubierto.
- Hospitalización. Paga por el ingreso y a veces por cada día que pasas dentro.
- Enfermedad crítica. Paga una suma al recibir un diagnóstico cubierto, como cáncer, infarto o derrame.
Su utilidad aparece en lo que ningún seguro médico paga: el deducible que hay que adelantar, la gasolina para ir al hospital, alguien que cuide la casa, o simplemente las semanas que no puedes trabajar. Por eso combinan bien con planes de deducible alto.
Lo que ninguno de los dos hace
Esta parte conviene tenerla clarísima, porque es donde se producen los malentendidos que cuestan dinero.
- Ninguno sustituye a un seguro médico. Un plan de indemnización por sí solo no es cobertura de salud, por muy convincente que suene el anuncio.
- Ninguno cubre medicinas en general. Para recetas necesitas Parte D si estás en Medicare, o un plan médico que las incluya.
- No se cobran dos veces por lo mismo. Tener dos pólizas parecidas no significa cobrar el doble, y muchas veces solo significa pagar dos cuotas.
El orden correcto
Primero una cobertura médica principal sólida. Después, y solo después, se mira si un suplementario tiene sentido para los huecos que queden. Al revés es pagar por una red de seguridad sin tener suelo debajo.